
PABLO ROJO PLATERO. (Frigiliana)
ISBN: 978-84-948637-3-8 D. L. MA 475-2019
Pablo Rojo Platero, (Málaga, 1974), es licenciado en derecho por la Universidad de Málaga, ejerciendo la profesión de abogado en Frigiliana, desde el año 2000.
Ha publicado varios libros, todos en torno a diversos aspectos de la Historia de la Axarquía Oriental, entre los que se cuenta 100 Años de Nerja en Fotos (2005), Historia Insólita de Nerja (2012), y La Cabalgada de Frigiliana (2012). Del mismo modo ha participado en diversos congresos y ponencias relacionados con el tema morisco, entre los que destacan el celebrado en 2018 para conmemorar el 450 aniversario del levantamiento de las Alpujarras, organizado por la Universidad de Granada. Preside actualmente la asociación cultural “Taha de Frigiliana”.
La familia paterna del autor estuvo vinculada durante dos generaciones a la Compañía Eléctrica. Su bisabuelo, Luis Rojo Vela, fue operario de la fábrica de luz Número Uno de Cómpeta desde 1903, y su abuelo, Mariano Rojo Martín, fue maquinista de varias centrales hidroeléctricas hasta que fue destinado al pueblo de Frigiliana en 1949.
El presente trabajo es, por tanto, una deuda pendiente del autor con su propio pasado.

La comarca de la Axarquía contó desde muy pronto con suministro de electricidad, gracias a un numeroso grupo de pequeños saltos de agua, situados sobre todo en el curso de los ríos Chíllar (Nerja) y Patamalara-Torrox (Cómpeta). Dos familias de la burguesía de la época, los Martos y los Herrero, ponen en marcha, en torno a 1900, una serie de centrales hidroeléctricas que, después de una dura competencia, se unirán para constituir la base de la Eléctrica de Vélez-Málaga, más tarde Eléctrica del Litoral.
Del mismo modo, y a partir de los años veinte del siglo pasado, otros puntos de la comarca como Canillas de Albaida, Riogordo, Colmenar o Alcaucín, contarán con pequeñas centrales que suministrarán electricidad a los pueblos de su entorno. La Eléctrica del Litoral, empresa filial de Sevillana de Electricidad, tuvo su sede durante años en la calle Romero Pozo de Vélez-Málaga, y desde allí dirigía la producción y distribución del fluido eléctrico más allá de los confines de nuestra comarca.
Los trabajos sobre patrimonio industrial de la Axarquía han pasado de puntillas sobre estos edificios, casi todos hoy en estado ruinoso, olvidando quizá la importancia que tuvieron para la modernización de este territorio, trayendo hasta nosotros la electricidad. En este trabajo se trata, no sólo la historia de estas entrañables Fábricas de Luz, sino también de las personas y familias que estuvieron vinculadas a su explotación en el origen. Una narración que incluye historia, relaciones humanas, patrimonio, tecnología y naturaleza. Una historia fascinante que, sin duda, «electrizará»al lector por lo desconocido y sorprendente de la misma.
