EL HOSPITAL DE SAN JUAN DE DIOS

COLECCIÓN GENERAL. (Nº 5)

PROLOGO:

Cuando te ofrecen un libro, miras el título y el autor, y si te interesa, lo ojeas, incluso te vas al índice y casi de inmediato haces una valoración: me lo quedo o no es de los míos. Si vas paseando por la calle y tropiezas con el escaparate de una librería, tus ojos se entretienen en el título y autor que más llama la atención y con facilidad haces tu valoración. Por tanto, casi a golpe de ojo, te quedas o no con un libro entre tus manos.

     No es mi caso al tener que presentar este libro. No lo podía hojear, ni tan siquiera visualizar. Oí el título por teléfono, pero reconozco que no lo escuché. Me ofrecían la posibilidad de hacer la presentación del mismo. Y como todos andamos un poco encogidos de tiempo y la lectura de un libro requiere el suyo, un “alma caritativa” me ofrecía con la mejor intención la presentación hecha y yo simplemente tendría que poner mi firma. Esto hoy se ha hecho demasiado frecuente, unos trabajan como “negros” y otros firman como “blancos”.

     Me comprometí a hacer la presentación del libro: “El Hospital de San Juan de Dios. Vélez-Málaga.” Me retiré durante unos días a un lugar apartado, tranquilo y bello y me llevé el libro, fotocopiado y con bastante espacio en blanco en sus hojas, donde las fui garrapateando una a una. Y junto a esas múltiples páginas, tenía a mano una Historia de España, para empaparme bien de los siglos XVI al XX, que es por donde transcurre la historia del Hospital de Vélez. El Hospital y sus circunstancias es una forma entretenida y rica de hacer una lectura.

     No se nada sobre el autor. Ni tan siquiera me lo han presentado. Me hablaron de su obra y si citaron su nombre me olvidé de inmediato. porque no es un autor famoso. El mismo lo dice: “no soy historiador, no soy literato…” Pero, escribe con la facilidad de un historiador, de tal manera que te va introduciendo en la historia. Hace una descripción lineal de la historia, para que entres en la misma. Su lectura se hace amena y a la vez interesante. El autor te transporta a las calles de Vélez, a casi cinco siglos de historia, acompañado siempre de personas que te van mostrando el Hospital y sus habitantes, de una manera tan prosaica que te vas identificando con cada una de las dificultades que encuentran para vivir y sobrevivir.

     El autor deja muy claro su pretensión al escribir el libro. Pretende que los ciudadanos de Vélez puedan conocer la historia de su ciudad, de sus calles y plazas… para conocer mejor de dónde vienen. Y les ofrece generosamente horas y horas de trabajo, que no se remuneran porque el autor está convencido que es mejor “dar que recibir” y que cuando das cinco recoges cinco mil. Pero pretende, más cosas, que trataré de ir señalando a continuación, para una mejor lectura y comprensión del libro.

     El autor trata de saciar la curiosidad que anima siempre al que está interesado en la historia. En este caso en la historia de mi ciudad. Y de “personajes” que han pasado por sus calles. Y la curiosidad de los que leemos. He de reconocer que mi curiosidad por conocer Vélez se ha ido incrementando poco a poco hasta el extremo que entre mis objetivos está acercarme un día y sentarme en el Hospital San Juan de Dios de Vélez. La curiosidad nunca se sacia, es como la apertura de una puerta que si la abres, encontrarás cientos de puertas hasta el infinito.

     El autor ha dedicado muchas horas de trabajo a su libro. Pero, como bien dice, ha logrado convertirlas en entretenimiento y placer para ilustrar generosamente a sus paisanos malagueños. Y les invita a que se acerquen al Hospital San Juan de Dios, antiguamente llamado Hospital de San Marcos y que puedan “beber” de la historia de siglos, que conforman la cultura de la ciudad. ¿Qué significado tiene “El Convento de San Juan de Dios”? La historia hay que explicarla con tiempo y paciencia, es lo que ha hecho el autor.

     A lo largo del libro, el autor hace sus agradecimientos a cuantas personas han aportado algo – más o menos – al Hospital. Y lo hace sin el menor halago. Cosa nada fácil. El hospital está ahí gracias a todos. Siempre se reserva sus juicios de valor, porque es algo que ha de ir haciendo el lector. Y esto, para mí, es una de las grandes claves del libro y del autor: dejar al lector, libremente, para que vaya haciendo una lectura pausada de la historia del ayer en conexión con el hoy, sacando sus propias conclusiones.

     El deseo consciente del autor, para que el libro salga a la luz, nos lo deja muy claro: uno tiene la responsabilidad de dar a conocer a los demás algo que es bueno y que ha descubierto con ayuda de otros. Pues es consciente de que sin memoria no hay historia y de que la historia hay que conocerla para amarla. Ofrece a los veleños un edificio cargado de historia que de alguna manera conforma la cultura de Vélez, con la pretensión de amar su ciudad, sus calles, sus “monumentos” y especialmente a las personas más débiles, pequeños y enfermos de ahora, como a lo largo de la historia se ha venido haciendo en el Hospital de San Juan de Dios.

     Y hay un deseo inconsciente del autor. Dar a conocer a las instituciones religiosas que tan generosamente colaboran con el Ayuntamiento de Vélez en la atención sanitaria de la ciudad, y hacer justicia. Ignorar la historia es equivalente a negar la realidad. No se puede negar que los mejores momentos de la hospitalidad lo ofrecen los 155 años de continuidad de la Orden de San Juan de Dios.

     Este es un libro de lectura selectiva. Me atrevo a decir que, como casi todos los libros que no sean best-sellers, tiene su público. Y éste, tiene el suyo muy determinado. En primer lugar para los veleños. Puede ser de lectura compartida por la familia, para leer a trozos y saborear la historia de mi ciudad y tal vez mi plaza, mi calle o mis correrías infantiles. Y es un libro excelente como ayuda al profesor que transmite historia, porque una parte de Vélez está contada de manera magistral y eso se debe transmitir. Y es un libro que debe estar expuesto en el Ayuntamiento de Vélez y en el Hospital San Juan de Dios. Por supuesto, que es un libro recomendado para Hermanos y Colaboradores del la Orden de San Juan de Dios. Y, que hay que “entregar” a cuantas instituciones figuran aquí, para conocimiento y gozo de las mismas.

     No me puedo resistir para terminar, descubrir la genialidad del autor -sea consciente o inconsciente – : no ha querido exponer en el epílogo sus conclusiones, –que las tiene– porque deja al lector esa tarea. Yo he sacado muchas y prácticas para el día a día. Ya me gustaría compartirlas. Pero, creo que este no es el lugar y en eso imito al autor del libro. Pero no me puedo resistir a compartir, como cierre, el título del libro. Lo recuerdo: “El Hospital de San Juan de Dios”.

     Hospital y Convento, aquí no solamente son sinónimos, sino idénticos. De hecho, a lo largo de la historia de la Orden, para reconocer un centro de la misma, se hablaba de Convento-Hospital. En este caso es más llamativo. Los Hermanos de San Juan de Dios acuden a Vélez en 1680, por una “CÉDULA REAL por la que se da la administración del Hospital San Marcos a la Orden de San Juan de Dios”. Y por un DECRETO, del Boletín Oficial del Estado de 1834 son expulsados. Pero el autor hace una síntesis del paso de la Orden por Vélez que hay que citarlo: “Durante ciento cincuenta y cinco años la ciudad de Vélez y la Orden Hospitalaria han ido parejas… aún quedan señales de su paso por esta ciudad en el nombre de una plaza y en el edificio que albergó el hospital y al convento”.

     Curiosamente, la Orden llega a Vélez al Hospital de San Marcos en 1680 y cuando sale de Vélez en 1835, el Hospital es conocido por todos como el Hospital San Juan de Dios, hasta el día de hoy.

Hno. Julián Sánchez Bravo Superior Provincial de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Provincia Bética

ACTO DE PRESENTACIÓN DEL LIBRO

(Hospital de San Juan de Dios, 8 de abril de 2011)